Lo que de verdad se debate
Tras la gran cortina de humo del pensionazo, se esconde un ataque directo contra los derechos laborales de la clase trabajadora.Los hechos confirman nuestras suposiciones y, lo que está sobre la mesa, no es un cambio en el régimen de pensiones sino un verdadero ataque contra los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras de este país, con un intento de precarizar absolutamente el trabajo. Son muchos los ejemplos que confirman nuestras palabras, y el más reciente, aunque no tenemos dudas de que no será el último, es la propuesta del presidente de la CEO, Gerardo Díaz Ferrán, quien entre pasillos y como si con el no fuera la cosa, ha propuesto un tipo de contratación que denomina “de inserción”, el cual consiste en un contrato de 6 meses a 1 año, destinado a los jóvenes (no se especifica la edad), cobrando el salario base y sin cotizar a la seguridad social ni derecho a prestación por desempleo. Y todo ello justificándolo en la consabida cantinela de flexiseguridad (neologismo para denominar la precariedad absoluta) y haciendo, como siempre, comparaciones con el resto de los países europeos como si esas comparaciones dieran fuerza, por sí mismas, a medidas como la propuesta. Está muy claro que es una lanza contra los trabajadores que no afectará sólo a los jóvenes sino que, a muy corto plazo, llevará a la total dislocación de la contratación pues se impondrá por la simple lógica económica este tipo de contratos, llevando al desempleo a buena parte de aquellos que tenían unos contratos fijos al facilitar la precarización a través de unos salarios de hambre y despidos sin derechos
Pero ahí no acaban las propuestas del presidente de la CEO. Al mismo tiempo, plantea la necesidad de que en los procesos de despido se reduzca la denominada tutela judicial, sobre todo en los Expediente de Regulación de Empleo, tutela judicial que no es otra cosa que el hecho de que el empresario deba demostrar la objetividad de tales despidos ante un juez de acuerdo a la legislación laboral. Ante esta propuesta sólo nos queda aplicar la lógica de la realidad. Si la patronal ha sido capaz de despedir a más de 4 millones de trabajadores y trabajadoras en tan poco tiempo, en este marco jurídico que, según sus palabras, ahoga a las empresas, ¿qué no será capaz de llevar a cabo en una situación de total libertad?
Obviamente, con planteamientos como el transcrito, lo que se busca desde la CEO es desregularizar todo el mercado laboral, en lo que respecta a los derechos de los trabajadores, e imponer simple y llanamente el despido libre, aunque eso sí, no ha dicho nada con respecto a los derechos de los empresarios y todas las ayudas que reciben por contratación, como puede ser la bonificación de la seguridad social y la reducción en la tributación. Nada han dicho con respecto a la situación que generará esa total desregularización del mercado laboral en relación a las cargas sociales pues si los empresarios dejan de pagar la seguridad social, no cotizan por los trabajadores y trabajadoras, y por lo tanto, a la larga, lo único que se logrará es que los empresarios tengan más dinero en sus bolsillos (por la plusvalía generada por esos trabajadores que tan poco le costó) y la clase obrera en una situación de total indigencia.
Y ante esta realidad, ¿qué dicen los sindicatos oficialistas? Lo único que se les oye es gritar a los cuatro vientos: ¡No al pensionazo!, como si ese fuera el trasfondo de lo que está en juego, manipulando a los trabajadores y trabajadoras, haciéndoles mirar hacia otro lado, al tiempo que firman, a escondidas (no es inocente que el propio presidente de la patronal diga públicamente que los debates de la negociación deben llevarse en el más estricto secreto para no enfadar a la sociedad), traiciones tras traiciones, como ocurre con la congelación salarial (primera vez en toda la democracia que los sindicatos aceptan una congelación salarial para todo el país, al imponer un tope de un 1% de subida salarial a todos los convenios colectivos, y esta subida siempre y cuando la empresa lo pueda asumir -ya nos dirán quién determina cuando comienza la bonanza económica de una empresa-) o la bajada de las cuantías de las indemnizaciones de 45 días por año trabajado o 33 o menos días. Eso es lo que de verdad están a punto de firmar y no la cuestión de las pensiones, verdadero fantoche para tenernos atemorizados y que al final, cuando no se suba la edad de jubilación, consideremos que es un triunfo sindical aunque por el camino hayamos perdido todos nuestros derechos y se haya subido los impuestos indirectos (redunda en nuestro poder adquisitivo agravado por la congelación salarial que sufrimos desde hace ya muchos años ya que supondrá una subida del precio de todos los productos) y las retenciones del IRPF (de nuevo, perdemos poder adquisitivo ya que directamente nuestros salarios se reducen). Cuando la edad de jubilación siga a los 65 años, suspiraremos de alivio pero no nos daremos cuenta de que ya no nos queda oxígeno que respirar.
Ante esta realidad, los trabajadores y trabajadoras pueden tener muy claro que se encontrarán a la CNT en la calle, luchando contra todos estos tejemanejes de la CEO y sindicatos como CCOO, UGT y sus acólitos mantenidos por el Estado y el patrón. Por ello convidamos al proletariado a secundar las movilizaciones para demostrar con los hechos, que esos supuestos “agentes sociales” que tanto les gusta sentirse los partícipes de esta traición no son tales y que no tienen el respaldo de los obreros de este país. La calle es nuestra y en ella debemos hacer oír nuestra voz ya que si nadie trabaja por ti, que nadie decida por ti.
